Extracto de Anatomía de la Pareja de Alejandro Jodorowsky:


Los cónyuges, para lograr una unión sana, primero deben prometerse
que…

En el terreno intelectual, vamos a dejarnos el uno al otro ser lo
que somos. Me caso contigo prometiendo que de ninguna manera intentaré
que me imites o que veas el mundo exactamente como yo lo veo. No
cambiaré de parecer angustiándote con exigencias, agresiones orales,
mal humor, reclamando sin cesar un "Quiero que pienses esto o lo
otro". Respetaremos siempre lo que somos sin sentirnos culpables, sin
permitir que nadie intente imponernos conductas o ideales que no sean
los nuestros. Tendremos derecho a expresar nuestra propia visión del
mundo, aunque difiera de la del otro. No nos impediremos ver ni oír lo
que nuestra curiosidad nos pida. Tenemos derecho a desarrollar
nuestros sentidos en la dirección que nos convenga.

En el terreno
emocional, reconoceremos que no todos amamos de la misma manera.
No
nos someteremos a la tortura de querernos unir de un modo que no sea
el nuestro. Nos amaremos como podamos amarnos, sin tratar de ser
espejo, sin aspirar a una quimérica fusión, sin desear serlo todo el
uno para el otro. No nos encerraremos en una relación exclusiva, sino
que iremos agregando a nuestro cariño el cariño por nuestros hijos,
por nuestros parientes, por nuestros amigos, por aquellos a los que
admiramos, por la humanidad entera, por todos los seres inanimados o
vivientes, por ese impensable que llamamos "Dios". Reconocemos que el
amor no es la búsqueda de la igualdad sino de la diferencia
complementaria. No seremos dueños ni propiedad el uno del otro, nos
ataremos con nudos que siempre sabremos deshacer, nos ayudaremos a
conservar en lo más profundo de nuestro ser un área privada, nos
protegeremos mutuamente pero sin privarnos nunca de nuestra libertad.
Caminaremos juntos bendiciendo cada uno de nuestros pasos, pero si
nuestros caminos se separan, lo aceptaremos deseando lo mejor para el
otro en su nueva vida.

En el terreno sexual, comprenderemos que el encuentro de nuestros
cuerpos es un placer que debe ser explorado y desarrollado. La
verdadera clave de una descendencia feliz es el goce con el que la
engendramos.
Tendremos hijos del placer, no del deber. Este placer será mutuo y sin límites.
Nos permitiremos expresar nuestros deseos, solicitando esta o aquella
caricia, aceptando satisfacer las fantasías sexuales del otro pero
teniendo también el derecho a negarnos. En este caso, el "no" es un
compromiso que nos permite buscar la satisfacción con quien nos la
pueda dar. La sublimación y la abstinencia deben ser sinceras y no
disfraces de la frustración. Aceptaremos sin celos que otra persona dé
a nuestra pareja lo que nosotros no podemos darle.
Compartiremos un espacio pero nos permitiremos también tener un
territorio personal, con la promesa de no invadir nunca el del otro,
respetando nuestra necesidad de soledad. Igualmente tendremos algún
dinero común, pero conservaremos celosamente una independencia
económica.

En ninguna parte soy algo de alguien, y en ninguna parte hay algo que sea mío.


Una relación sana no se construye sobre deseos de posesión. La mujer
no pertenece al hombre, ni el hombre pertenece a la mujer. Ambos se
unen en el amor y colaboran juntos en una obra, material o espiritual.
Buda


El poeta chino Li Po escribió un hermoso poema de amor:
Pájaros levantan el vuelo, desaparecen. Una solitaria nube, ociosa, se
disipa. Por contemplarse sin cesar el uno al otro,sólo la montaña
reverente permanece.

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Creer es crear



















Les comparto estos valiosos mensajes.